Lecturas de verano, fragmentos

El lugar de encuentro para los cinexiliados. De todo menos cine ;)

jasikevicius
Joined: 17 Feb 2003, 19:40

10 Apr 2005, 00:48 #1

Quote:
Pero entonces, en las primeras horas de esa mañana de noviembre, un domingo por la mañana, algunos sonidos sorprendentes interfirieron con los ruidos
nocturnos normales de Holcomb (Kansas)... con la activa histeria de los coyotes, el chasquido seco de las plantas secas arrastradas por el viento, los
quejidos lejanos del silbido de las locomotoras. En ese momento, ni un alma los oyó en el pueblo dormido... cuatro disparos que, en total, terminaron con
seis vidas humanas. Pero después, la gente del pueblo, hasta entonces suficientemente confiada como para no echar llave por la noche, descubrió que su
imaginación los recreaba una y otra vez... esas sombrías explosiones que encendieron hogueras de desconfianza, a cuyo resplandor muchos viejos vecinos se
miraron extrañamente, como si no se conocieran.



A sangre fría (In Cold Blood), Truman Capote, 1966.









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"Todas las noches peleamos para que las chicas no se quiten toda la ropa.


As que no se vayan. Quin sabe si perderemos la pelea esta noche?"


- Cabaret (1972) -
Last edited by jasikevicius on 02 Sep 2009, 12:52, edited 3 times in total.
- Vídeos

y fotos que
hice durante GRAF Barcelona (2013 y 2014) y
en el 30º, 31º y 32º Salón del
Cómic de Barcelona (2012 a 2014).
- Blog del gran dibujante
de tebeos Micharmut (y 2).
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86 Maxwell Smart
Joined: 17 Mar 2004, 02:23

10 Apr 2005, 21:34 #2

Quote:
Don Simpsium Vademcum, s, bueno, don Simpsium Vademcum Archidona Japoneses Difrteres Aparabn Aparabn Esponjeberen, de soltero Marianete Pin... Sus padres, que eran forenses por va parental, haban huido a Filadelfia por miedo a que aquel nio enclenque cogiera unas tercianas. "Este nio, este nio va a coger unas tercianas", deca el padre, que era sochantre en la Catedral de Colchas de la calle Atocha. "Es que va a coger unas tercianas", repeta. Y deca la madre, que era octogenaria de las dos piernas: "Djale, djale que coja lo que quiera, si es muy nio y no sabe lo que hace". Y le contestaba el padre: "Ahora es muy nio, pero el da de maana coger una polifonia intramuscular y a ver qu hacemos".

Bueno, como eran pauprrimos de rancio abolengo, vivan en un ascensor que les haba cedido Jacobo Schneider en la calle Ruzafa, con derecho a cocina y derecho de pernada. Es decir, cuando un vecino entraba en el ascensor, ellos tenan que encoger las piernas. Mas hteme aqu que el nio don Simpsium, Simposito le llamaban, Simposito le llamaban los abuelos, empez a hacerse un hombre, a crecer y a crecer, y a salirle pelo en las orejas, en los codos y en los dientes, en fin, lo normal que ocurre a un nio de esa edad, de cuarenta y ocho aitos. Y deca el burgomaestre: "Habr que cambiarse de ascensor o afeitar al nio, porque aqu ya no cabemos, y adems no podemos estar todo el da subiendo y bajando del octavo al quinto y del quinto al stano.

Aquel nio no rechistaba, se resignaba. Aguantaba con santa paciencia aquel sube y baja; y claro, tampoco poda hacer el servicio militar, porque cada vez que intentaba salir para ir a la caja de reclutas, entraba un vecino y otra vez al tico. Hasta que un buen da, al santo varn que sufra (porque l sufra, sufra porque quera servir a la patria, digo al pas), como su inteligencia era tal, se le ocurri poner un cartel que deca: "NO FUNCIONA". Sali corriendo y le dijo la madre: "Dnde vas, criatura?" "A la caja de reclutas", contest. "A la casa de qu?", pregunt la madre. "A la casa no, a la caja" "A la caja qu, pero por qu? He oido algo de utas", deca la madre. "No de reclutas, de reclutas". Pero oh, desdicha!, cuando llego all qu diris que pas? Lo que tena que pasar, que con las prisas se me ha traspapelado la otra hoja y no puedo contaros el final.
Santos Varones de Luis Sanchez Polack.
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Fermin Martinez
Joined: 02 Oct 2002, 03:37

10 Apr 2005, 21:49 #3

Quote:
El cielo sobre el puerto tena el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp -No es que est desahogndome -Case oy decir a alguien mientras a golpes de hombro se abra paso entre la multitud frente a la puerta del Chat-. Es como si mi cuerpo hubiese desarrollado toda esa deficiencia de drogas -era una voz del Ensanche y un chiste del Ensanche.
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp El Chatsubo era un bar para expatriados profesionales; podas pasar una semana bebiendo y nunca or dos palabras en japons.
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Ratz estaba sirviendo en el mostrador, sacudiendo montonamente el brazo protsico mientras llenaba una caja de vasos de kirin de barril. Vio a Case y sonri; sus dientes, una combinacin de acero europeo oriental y caries marrones. Case encontr un sitio en la barra, entre el improbable bronceado de una de las putas de Lonny Zone y el flamante uniforme naval de un africano alto cuyos pmulos estaban acanalados por precisos surcos de cicatrices tribales.
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp -Wage estuvo aqu temprano, con dos matones -dijo Ratz, empujando una cerveza por la barra con la mano buena-. Negocios contigo tal vez, Case?
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Case se encogi de hombros. La chica de la derecha solt una risita y lo toc suavemente con el codo. La sonrisa del barman se ensanch. La fealdad de Ratz era tema de leyenda. En una era de belleza asequible, la fealdad tena algo de herldico. El arcaico brazo chirri cuando se extendi para alcanzar otra jarra. Era una prtesis militar rusa, un manipulador de fuerza retroalimentada con siete funciones, acoplado a una mugrienta pieza de plstico rosado.
Neuromante (Neuromancer, 1984) William Gibson.
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Guest

10 Apr 2005, 22:23 #4

Novela corta de T.Capote incluida en "Msica para camaleones":Atades tallados a manos
"La maana de los hechos haca calor. Mucho calor. As que supongo que no debieron de sorprenderse cuando fueron a subir al coche y se encontraron con todas las ventanillas subidas. En cualquier caso, entraron por puertas distintas, y tan pronto como estuvieron dentro, bam!. Una maraa de serpientes de cascabel los atac como el rayo. Dentro del coche encontramos nueve enormes serpientes de cascabel. A todas ellas les haban inyectado anfetamina; estaban locas, mordieron a los Roberts en todas partes: el cuello, en los brazos, en las orejas, en las mejillas, en las manos. Pobre gente. Tenan la cabeza tremendamente hinchada, como calabazas de Hallowen pintadas de verde. Debieron morir casi en el acto. As lo espero. Eso es algo que espero de todo corazn""LA CIVILIZACIN NO SUPRIME LA BARBARIE, LA PERFECCIONA" (Voltaire)
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86 Maxwell Smart
Joined: 17 Mar 2004, 02:23

10 Apr 2005, 22:47 #5

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Quote:
Contempl el enorme rostro. Le haba costado cuarenta aos saber qu clase de sonrisa era aquella oculta bajo el bigote negro. Qu cruel e intil incomprensin! Qu tozudez la suya exilndose a s mismo de aquel corazn amante! Dos lgrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfeccin, la lucha haba terminado. Se haba vencido a s mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.
1984 Goerge Orwell.
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cinherido
Joined: 24 Feb 2005, 02:55

10 Apr 2005, 23:26 #6

Quote:
Al medioda del 13 de abril de 1737 el criado de Georg Friedrich Hndel se encontraba, ocupado en la ms peregrina de las actividades, ante la ventana de la planta baja de la casa de Brook Street. Molesto, haba descubierto que su reserva de tabaco se haba terminado, pero, aunque en el fondo hubiera bastado con que corriera dos calles ms all para procurarse tabaco de pipa fresco en el tenducho de su amiga Dolly, no se atrevi a salir de la casa por temor a su iracundo seor y maestro. Georg Friedrich Hndel haba vuelto del ensayo rebosante de clera, con la cara tensa y roja por la sangre que le herva a borbotones, y las venas de las sienes hinchadas. Haba cerrado la puerta de la casa de un golpe, y ahora -el criado poda orlo caminaba por el primer piso de un lado a otro tan impetuosamente que el techo temblaba. No era aconsejable descuidar el servicio en un da como aqul.

De modo que haba buscado alguna ocupacin que le distrajera de su aburrimiento, y as ahora dejaba que de su corta pipa de barro salieran pompas de jabn en lugar de hermosos aros de humo azul. Haba llenado una pequea escudilla con espuma de jabn y se entretena lanzando las pompas multicolores desde la ventana a la calle. Los que pasaban por all se detenan, y, por divertirse, estallaban con el bastn alguna que otra pompa de color; se rean y hacan una sea con la mano, aunque no les sorprenda nada, pues de aquella casa de Brook Street caba esperar cualquier cosa. All el clavicordio retumbaba por las noches. All se oa berrear y sollozar a las cantantes cuando el colrico alemn las amenazaba con su ira de guerrero furibundo, porque haban cantado una octava de tono demasiado alto o demasiado bajo. Para los vecinos de Grosvenor Square, el nmero 25 de Brook Street haca tiempo que pasaba por ser una casa de locos.
La resurreccin de Georg Friedrich Hndel, en Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig.

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ophuls
Joined: 25 Sep 2002, 19:28

11 Apr 2005, 01:15 #7

Hay una siniestra escena en la vida de Henry James que se me aparece como metfora exacta de lo que trato de explicar con estos torpes balbuceos. Le sucedi en esos aos ltimos que relata Tibn y resume su horripilante desolacin. La nica mujer con la que tuvo alguna intimidad, Constance Fenimore Woolson, se suicid en Venecia en 1894. Por una cadena de azares, James se vio en la obligacin de acudir a la residencia de su amiga para ordenar los escritos, las cartas (muchas eran suyas y aprovech para destruirlas), los libros y otras pertenencias de la difunta. La casualidad quiso que le cayera encima la triste tarea de deshacerse del ropero de Constance. Ningn convento, orfanato o institucin benfica quiso hacerse cargo de las ropas de la suicida. No poda ni quemarlas ni arrojarlas a la basura. Decidi, al fin y al cabo, hundirlas en un lugar muy apartado de la laguna veneciana, con la ayuda del gondolero particular de la muerta.

Debi de ser espeluznante. Decenas de enormes faldones, miriaques, corpios, calzas, medias, zapatos, gabanes, sombreros, bufandas, manguitos, albornoces, camisones, refajos, enaguas, esparcidos por la sombra superficie de la laguna mientras el sol se apagaba en el horizonte. Y all, sobre la gndola, como insectos malignos, el novelista desesperado, hundida la cabeza entre las rodillas, y el gondolero, que trataba de sumergir a golpes de prtiga los restos fantasmales de una mujer cuyo rastro, aroma y roce luchaba por subsistir aullando desde las aguas mudos insultos y maldiciones contra aquel espantado, desolado animal, cuya tarea en este mundo no era otra que dar sentido a situaciones como aquella que le haba tocado en suerte, y transfigurarlas en obras de arte.
Flix de Azua. De los famosos hombres antiguos. El Pas (10 de diciembre de 2004)
Come closer
now...
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Sergueis Ghost
Joined: 19 Mar 2004, 06:17

11 Apr 2005, 14:35 #8

...bis Gottes Fehl hilft.

...hasta que la ausencia de Dios le ayude (al hombre)
Hlderlin, DichterBeruf (la vocacin del Poeta)If love can kill, hate can save
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Sailor Troilor
Joined: 10 Jan 2003, 01:11

11 Apr 2005, 23:33 #9

Quote:
El Consejo haba reservado una graaan suite para l. Un botones le suministr informacin.

A JFK le encantaba la suite. All follaba con tas. Ava Gardner se la haba chupado en la terraza.

Dos salas de estar. Dos dormitorios. Tres televisores. Fondos re-servados. Seis mil pavos. Mata a ese negro asqueroso, chico.

Wayne recorri la suite. Escenario de la historia. A JFK le encantaban las furcias de Dallas.

Wayne puso los televisores. Sintoniz tres canales. Vio el espectculo de tres maneras. Camin entre los aparatos. Se enter de lo ocurrido.

El majara era Lee Harvey Oswald. Oswald haba matado a JFK y a Tippit. Tippit trabajaba en el Departamento de Polica de Dallas. El DPD era una pia. Moore probablemente lo conoca.

Oswald era rojillo. Admiraba a Fidel Castro. Trabajaba en un almacn de textos escolares. Oswald se haba cargado al presidente en su descanso para el almuerzo.

El DPD lo haba arrestado. La comisara central era un hervidero. Policas. Cmaras instaladas por todas partes.

Wayne se tumb en un sof. Wayne cerr los ojos. Vio a Wendell Durfee. Wayne abri los ojos. Vio a Lee Oswald.

Quit el sonido. Sac fotos que llevaba en la cartera.

Su madre. Cuando estaba en Peru, Indiana.

Dej a Wayne Senior a finales del 47. Wayne Senior le pegaba. Le haba roto algn hueso.

Le pregunt a Wayne a quin quera ms. l respondi: A pap. Su madre le dio una bofetada, llor, se disculp.

La bofetada surti efecto. Y l se fue con Wayne Senior.

Llam a su madre en mayo del 54. La llam antes de alistarse en el Ejrcito.

-No luches en guerras estpidas -le dijo-. No odies como tu padre.

La borr de su vida. Obligatoria y permanentemente. Para siempre.

Y sta, su madrastra.

Wayne Senior abandon a la madre de Wayne. Wayne Senior conquist a Janice. Wayne Senior llev a Wayne a vivir con ellos. Wayne tena trece aos. Wayne iba salido. Le gustaba Janice.

Janice Lukens Tedrow haca que todos se volvieran a mirarla. Jugaba a ser una esposa indolente. Jugaba al golf con principiantes y tomaba sus primeras lecciones de tenis.

Wayne Senior tema su brillo. Janice vea crecer a Wayne. Ella tambin iba salida. Dejaba las puertas abiertas. Atraa miradas. Wayne Senior lo saba. No le importaba.

Y sta, su mujer.

Lynette Sproul Tedrow. Sentada en su regazo. Noche de la graduacin en la Brigham Young University.

Aparece traumatizado. Acaba de licenciarse en Qumicas -B.Y.U. /59- summa cum laude. Wayne quera accin. Ingres en el DP de Las Vegas. A tomar por culo el summa cum laude.
Seis de los grandes (The Cold Six Thousand), James Ellroy, 2001.
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Sailor Troilor
Joined: 10 Jan 2003, 01:11

12 Apr 2005, 14:17 #10

Quote:
Vagabunde mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repeta. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito naci aqu y fue all; que hizo esto y aquello, que se cas con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivi, que muri, que dejo tras s estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchbamos de nios. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchera. Existimos para nosotros mismos, quiz, y a veces incluso vislumbramos quines somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continan; nos volvemos cada vez ms opacos; ms y ms conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razn de que nadie puede tener acceso a si mismo.
La habitacin cerrada, de "Triloga de Nueva York"(The Locked Room), Paul Auster, 1986.
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